Erosión dental: ¿qué es, por qué se produce y qué puedes hacer?
Durante una revisión dental no solo observo si hay caries, sino también el desgaste del esmalte. Uno de los problemas más frecuentes —y a menudo subestimados— es la erosión.
¿Qué es la erosión?
La erosión es la disolución química del esmalte dental causada por ácidos, sin que intervengan bacterias.
A diferencia de la caries, donde las bacterias transforman los azúcares en ácido, en la erosión el ácido proviene directamente del exterior o del interior del cuerpo.
El esmalte que se pierde no se regenera. Por eso la detección precoz es tan importante.
¿Cuáles son las causas?
Distinguimos dos formas principales:
1. Erosión extrínseca (desde fuera)
Aquí el ácido entra en contacto con los dientes a través de alimentos o bebidas.
Por ejemplo:
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Refrescos (¡también sin azúcar!)
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Bebidas energéticas
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Bebidas deportivas
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Zumos
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Frutas cítricas
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Chupitos de vinagre de manzana
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Uso frecuente de suplementos ácidos
Importante: incluso hábitos “saludables” pueden causar erosión. Añadir limón al agua cada día puede parecer saludable, pero a largo plazo puede provocar daño.
2. Erosión intrínseca (desde dentro)
Aquí el ácido procede del estómago.
Posibles causas:
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Reflujo
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Problemas de ácido gástrico
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Vómitos frecuentes (por ejemplo, en trastornos alimentarios)
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Náuseas durante el embarazo
El ácido gástrico es extremadamente fuerte y puede dañar rápidamente el esmalte.
¿Cuáles son las consecuencias?
La erosión suele progresar de forma gradual y sin dolor al principio.
Posibles señales:
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Dientes lisos y brillantes
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Esmalte más fino
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Coloración amarillenta (se hace visible la dentina subyacente)
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Bordes incisales transparentes
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Sensibilidad al frío o al calor
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Cambios en la mordida o en la forma de los dientes
En fases avanzadas pueden aparecer:
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Sensibilidad intensa
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Desgaste acelerado
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Fracturas dentales
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Problemas estéticos
¿Cómo puedes prevenir la erosión?
La prevención es clave.
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No bebas demasiados refrescos ni bebidas ácidas.
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Si consumes bebidas ácidas, hazlo de una sola vez y no a lo largo de todo el día.
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Si tienes reflujo o un trastorno alimentario, consulta lo antes posible con tu médico o especialista. Es fundamental tratar la causa.
¿Qué hacer si ya tienes erosión?
Depende de la gravedad.
En una fase inicial:
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Prevención intensiva
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Cepillado con un cepillo suave o eléctrico
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Pasta dental con flúor (no blanqueadora ni con carbón activado)
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Si eres bruxista, consulta con tu dentista la posibilidad de una férula de descarga
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Retira piercings en lengua o labios (aumentan el riesgo de fracturas dentales; en general no recomiendo piercings orales)
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Si tienes parafunciones como morderte las uñas o bolígrafos, deja de hacerlo
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Terapia con flúor o remineralización
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Seguimiento con fotos, escáneres e índices de desgaste
En casos moderados:
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Reconstrucciones con composite
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Protección de zonas vulnerables
En erosión severa:
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Onlays o coronas (lo más mínimamente invasivas posible)
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Recuperación de la dimensión vertical si es necesario
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Enfoque multidisciplinar (por ejemplo con médico de cabecera o especialista digestivo en caso de reflujo)
Mi enfoque siempre es: conservar la mayor cantidad posible de diente natural y tratar primero la causa antes de restaurar.
¿Tienes dudas sobre si presentas signos de erosión?
En una revisión dental no solo se evalúan las caries, sino también patrones de desgaste y ataques ácidos.
Actuar pronto significa tratamientos menos invasivos en el futuro.
Cuida tu esmalte — es más fino de lo que crees, pero más fuerte de lo que piensas… si lo proteges.



