Qué es un inlay/onlay?

Cuando un diente está dañado por caries, trauma o un empaste grande, existen varias maneras de restaurar y fortalecer el diente. Dos opciones muy utilizadas son la incrustación (inlay/onlay) y la corona. En este post, explico qué es una incrustación, por qué a menudo es una mejor alternativa que una corona, y en qué situaciones una corona podría ser una mejor opción.


¿Qué es una incrustación (inlay/onlay)?

Una incrustación (inlay) y una sobreincrustación (onlay) son restauraciones dentales que se utilizan para reparar y fortalecer un diente dañado sin necesidad de cubrir todo el diente, como se hace con una corona. Estas restauraciones se fabrican con disilicato de litio, un material cerámico muy fuerte y duradero, conocido por su excelente estética y su durabilidad a largo plazo.

Inlay (incrustación): Una incrustación se coloca dentro de las cúspides del diente, similar a un empaste, pero mucho más fuerte y preciso.

Onlay (sobreincrustación): Una sobreincrustación cubre una o más cúspides del diente e incluso puede cubrir parte del exterior del diente. Es ideal para daños más extensos, preservando aún la estructura sana del diente.


Ventajas de una incrustación frente a una corona

1. Preservación de la estructura sana del diente: Una de las mayores ventajas de una incrustación es que se debe retirar menos tejido dental sano. Con una corona, todo el diente debe ser tallado para hacer espacio, mientras que con una incrustación solo se elimina la parte dañada. Esto significa que se conserva más de tu diente natural.

2. Más fuerte que los empastes: Las incrustaciones son mucho más fuertes y duraderas que los empastes tradicionales. Proporcionan más apoyo y duran más, lo cual es importante para los molares que soportan grandes fuerzas al masticar.

3. Estética: Las incrustaciones pueden fabricarse con materiales del color del diente que se integran perfectamente con el resto de la dentadura. Esto asegura un resultado natural y estético.

4. Durabilidad: Con una buena higiene oral, las incrustaciones pueden durar muchos años. Son menos propensas al desgaste que los empastes y pueden proteger mejor al diente de futuros daños o caries.

5. Menos invasiva: Como una corona requiere más reducción de la estructura del diente, una incrustación es un tratamiento mucho menos invasivo.


¿Cuándo es mejor una corona?

Aunque las incrustaciones son preferibles en muchos casos, existe una situación en la que una corona puede ser mejor: por razones estéticas en la pared bucal (externa) de los molares, como cuando hay decoloración. En estos casos, una corona puede proporcionar una solución estética más uniforme, especialmente si el diente es visible al sonreír o hablar.


Conclusión

Las incrustaciones, fabricadas con **disilicato de litio**, son opciones fuertes, duraderas y menos invasivas para restaurar dientes, permitiendo que se preserve más de tu diente natural en comparación con una corona. Si bien las coronas pueden ser útiles en casos específicos, como decoloración significativa en la parte externa de los molares, una incrustación a menudo es la mejor opción para mantener la salud y la estética de tu diente.


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